jueves, 1 de marzo de 2012

Suficiente

Hoy es uno de esos días en que siento que no soy suficiente ni para mi misma. Sé que sentirme feliz depende solo de mí, pero de vez en cuando, siento que algo falta, y no voy a hacerme la tonta, porque después de tantos rodeos que le he dado en los últimos años, sé exactamente lo que es.
Soy consciente de que no necesito de nadie más para ser feliz, o para sentirme completa, pero quisiera que alguien me escogiera, y no hablo de un príncipe azul, ni de perfección esa inocencia quedó en el pasado hace bastante, solamente quiero que alguien me elija a mi, aunque fuera una vez, y que no se fuera con la primera que le ofrezca otra opción. Será realmente mucho pedir?
No hablo de eternidad, ni por siempre, ni nada por el estilo. Hablo de vivir un sentimiento, aunque tenga fecha de vencimiento, y que al final no termine con promesas vacías en una mano y el corazón en mil pedazos en la otra.
No más promesas, y solo alguien que me trate bien.
Mañana será otro día, y quizás si sea suficiente.

Opaco velo.

En una de esas calurosas tardes que caracterizan esta época del año, cuando el sol comienza a caer, y me da por mirar a través de la ventana a observar los colores mutar de los cálidos naranja a los fríos rosas y purpuras,  y deleitarme con el ocaso que tan a gusto me hace sentir, me di cuenta, mientras una suave y fresca brisa movía el visillo delante de mi bloqueando parte de mi visión, que así es como me muestro al mundo, con un opaco velo, donde puedan divisarme, mas no verme.
Y es que tengo miedo, pero no a que me rechacen, ni a no encajar, ni a ninguna de esas cosas, sé que hay un lugar para mí en el mundo aunque me cueste encontrarlo. Tengo miedo del dolor, al abandono, a que alguien haga a un lado ese velo, me vea, me mire, se acerque, y se vaya. No es una pared, no estoy a la defensiva, no soy impenetrable, no. Frágil, herida, pero con esperanzas, lo que resulta ser lo mas peligroso, esa si soy yo.

No quiero seguir teniendo miedo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz año.

No suelo hacer esto, pues la verdad no me agrada mucho, pero en vista de que tengo un tiempo de sobra antes que comience el nuevo año, voy a tomarme un par de minutos para evaluar este año que ya está por terminar, y expresar mis deseos para el que comienza.
El 2011 fue un año que parecía traer muchas alegrías para mi vida, pero a pesar de que uno de los sueños más grandes de mi vida se cumplió, me vi envuelta en una serie de sucesos que no llenaron mis días de risas, sino por el contrario. No quiero quejarme ni nada por el estilo, estoy segura que mucha gente tuvo un año peor que el mio, y no quiero sonar mal agradecida, pues a pesar de no haber sido el mejor de los años, mi vida está llena de bendiciones por las que debo agradecer cada día.
Este año me apaleó como ningún otro, pero supe levantarme. Las cicatrices que me deja el 2011 permanecerán en mi piel por siempre, pero no como un recordatorio del dolor vivido, sino que como un llamado de atención para mi vida y como una marca de lo aprendido.
Creo que no puedo dejar de agradecer a mi familia, los que me demostraron que sin importar lo que esté pasando, siempre estarán conmigo, en especial mi madre, la que en mis momentos más oscuros estuvo para sostener mi mano y mostrarme que todavía quedaba un poquito de luz.
También debo agradecer por las grandes personas que conocí a este año, a quienes creo que no necesito nombrar. Dar gracias también a aquellos amigos incondicionales que estuvieron conmigo aunque fuera en la distancia, y que estoy segura, seguirán estando siempre.
Para el año que comienza tengo puestas todas mis esperanzas. Deseo de todo corazón poder empezar desde cero, dejar el 2011 atrás como un recuerdo y una etapa de crecimiento personal, pero mi gran anhelo es comenzar una nueva vida, con una actitud distinta, mejorada, pero con la misma esencia de siempre.
Un gran saludo para todos aquellos que me quieren, créanme que es mutuo, y probablemente más aun.
Feliz año para todo aquel que lea esto, y un brindis por los nuevos comienzos. Salud!

lunes, 19 de diciembre de 2011

No estamos solos, pero lo parece.

Aceptar la idea de que estamos solos es algo a lo que siempre no estamos negando, a pesar de siempre repetir que si lo estamos.
La verdad es que nadie está completamente sólo, solamente no está lo suficientemente acompañado, y eso algo bastante difícil de remediar.
A pesar de ser por naturaleza seres sociables, debes aceptar que somos también individualistas, ya sé que quizás ambos conceptos se contradicen, pero es la verdad.
Se nos enseña desde pequeños a hacer amistades, a buscar apoyo y consuelo en ellos, a pedir ayuda cuando lo necesitamos. Vamos creciendo y haciendo lo que se nos dice, nada más bello que la amistad, nos dicen o que los amigos están en las buenas y en las malas, pero no todos nos tomamos tan enserio esas enseñanzas.
Me dijeron que debía dejar de pensar que molestaba a los demás, a mis “amigos” con mis problemas, que no era una actitud sana, que debía pedir ayuda o lo que necesitara.
Y aquí estoy, sintiéndome mal, pidiendo ayuda, y sin ninguna respuesta. La no agradable sensación de estar parada bajo la lluvia sin ningún tipo de abrigo me envuelve. La única persona con la que puedo contar está a cientos de kilómetros de distancia, mi madre, y llamarla a esta hora, después de horas de extenuante trabajo para contarle que su hija no está bien, no me parece una muy buena idea.
Ya sé que guardarme las cosas no es bueno, pero que puedo hacer cuando ya conozco la respuesta de mis pseudo amigos, prefiero evitarme ese dolor y quedarme con el que ya tengo.
No estamos solos, todos tenemos alguien, el problema es que cuando necesitamos de ese alguien, ya le hemos cargado demasiados problemas por ser el único alguien que está para nosotros.
Realmente no estamos solo, pero se siente así.

Hasta Siempre

Solíamos ser perfectos juntos, teníamos el mundo entero en nuestras manos, no había ningún límite para nosotros, y de alguna manera lo echamos todo a perder.
Creo que buscar culpables es una pérdida de tiempo, la culpa es compartida, cada uno destruyó lo que solíamos ser.
Nos causamos tanto dolor que probablemente nunca volvamos a mirarnos a la cara. Somos solamente dos extraños que se conocen muy bien.
No te quiero conmigo, las heridas nunca terminarán de sanar por completo, pero me causa un dolor desgarrador saber que la persona a quien más amé en este mundo, ni siquiera volverá a ser mi amigo algún día.
Los buenos recuerdos, las memorias construidas, permanecerán siempre, pero lamentablemente quizás, no soy de esas personas que tienen memoria selectiva, así que tanto lo bueno, como lo no tanto, se quedará conmigo.
Lo más probable es que jamás leas esto, pero quiero que sepas de corazón que te disculpo por el dolor causado, porque sé que no fue realmente tu intención. Espero algún día tú también puedas perdonarme a mí por todo el dolor y molestias que haya podido ocasionarte.
Sinceramente quiero que seas feliz, con quien que sea, no podría querer otra cosa para ti.
Espero algún día puedas recordarme quizás con algo de cariño, porque a pesar de que no queda nada de amor por ti en mi alma, sé que en el futuro te recordaré y no me arrepentiré de nada de lo que fuimos, aunque todo se haya ido.
Aunque no puedas leer esto, esta es mi despedida, una que alargué mucho. Me despido de ti, y me despido también de una parte de mí. Hace mucho que terminó este capítulo, hace mucho que intento ser feliz, pero siento que esto es lo que debo hacer para desprenderme de verdad. Las palabras siempre han sido mis amigas, y son ellas las que me sanarán.

Hasta siempre.